EL SUBSIDIO NO GARANTIZA ÉXITO

LO QUE PERMITE Y LO QUE PRODUCE
Un subsidio permite que el teatro exista, que no desaparezca. Un subsidio fomenta la creación de más salas, más puestas y más actividad, pero si no se complementa con un criterio de formas de trabajo, capacitación artística y sobre todo capacitación en la producción, el subsidio no garantiza mejor calidad de dirección, producción o actuación.
A veces muy por el contrario genera una comodidad que genera pésimas realizaciones.

LO QUE NO GARANTIZA
Se dice que la calidad de una obra está dada por la acción histriónica del actor, como así también por la responsabilidad del director y por la trama que contiene el libreto.
Para estos casos tan concretos, el dinero de un subsidio, no se encuentra implícitamente necesario para su realización en la producción artística.
El subsidio puede servir para mejorar la técnica de la puesta o el lugar donde se realiza, y si así no fuera quienes otorgan los subsidios deberían capacitar sobre todo en la producción artística a quienes lo reciben.
Entregar dinero a quienes no saben cómo administrarlo y aprovecharlo no sirve de nada si no se les enseña previamente.

EL EFECTO CONTRARIO

Los subsidios otorgados en nuestro país han sido por demás generosos, a pesar de que algunos opinen lo contrario, es real, que unos recibieron más que otros y que las instituciones encargadas los otorgo de acuerdo al proyecto que cada persona, grupo teatral o sala realizo.
Es cierto también que en la mayoría de las regiones el dinero termina en una elite de grupos y amiguismos y eso sucede porque a veces hay requisitos que en vez de fomentar echan atrás la idea de pedirlo.
La realidad es que no se conoce ninguna relevancia artística o taquillera de grupo o sala por la aplicación de ellos.
De hecho, salas independientes que hacen y tienen actividades artísticas y sociales importantes, no reciben subsidios, también hay grupos que trabajan en forma relevante y hacen giras por el país y el mundo casi de manera comercial, que tampoco lo reciben.
Por otro lado, hay muchos espacios teatrales y otros no tanto, lugares que no les corresponde recibir subsidio, pero lo recibieron vaya a saber cómo y porque, tales como bares, bibliotecas y hasta apartamentos, que recibieron subsidios y están totalmente vedados a los actores y grupos, como así también tienen muy poca actividad en el año y algunos ni siquiera tienen ninguna.
Lamentablemente los subsidios no son utilizados como corresponde para el desarrollo cultural porque existen necesidades que a veces son secundarias a la acción teatral... 

INVERTIR EN LO QUE NO SE VE
Con el dinero otorgado por las leyes nacionales y regionales de teatro, muchos pensaron que sus vidas cambiarían. Para el caso de algunas salas fue positivo, se equiparon tecnológicamente y físicamente en la reparación de baños, butacas, telones, paredes, climatización.
Para el caso de los grupos, pudo haber mejorado la estructura técnica (algunos grupos también compraron equipos) pero en las realizaciones y puestas se nota la falta de originalidad y se ve mucha improvisación por falta de invertir el dinero en el montaje.
Muchos grupos creen que con dinero se hace todo mejor, pero se olvidan que, en teatro, lo que lo enaltece y mejora, es la originalidad y la creación, experiencias esta que solo se logra con, capacitación, y sobre todo por la pasión de hacer teatro.

CUANDO LA NECESIDAD TIENE CARA DE SUPERACIÓN.
Hay grupos que no reúnen y superan todos los requisitos para solicitar subsidios y aun así, no lo piden, y sin ningún subsidio, realizan obras teatrales con una factura espectacular, y muy sorprendente a veces por lo sencilla y original.

Consultados sobre el porqué de esta postura, declaran que la necesidad, es lo que les permite ser más creativos y convocantes, considerando que un subsidio solo les generaría una vagancia artística por las comodidades que les crea.

TEMPORADA de ESPECTADORES

Algunos grupos son productores teatrales y hasta dueños de espacios, lugares que tienen varias salas alternativas de teatro en un mismo lugar y en donde se desarrollan experiencias de producción comercial, independiente y formatos en taquilla inversa,
Cada año aparecen notas casi repetitivas como si la situación fuera cada año repetitiva y calcada. Entonces podemos ver los titulares de espectáculos en los periódicos, también repetitivos y calcados tales como:
“El teatro está de moda" (principio de temporada)
“El boom del teatro” (entre abril y agosto" temporada alta).
“El teatro está en crisis” (entre septiembre y marzo temporada baja),
La masividad de espectadores no se limita sólo al teatro "comercial", los “tradicionales e institucionales" también tienen gran cantidad de público: con promedios altos en personas, y estamos hablando de un teatro subsidiado de gran producción.
En líneas generales hay más gente en los teatros tradicionales, la afluencia masiva "no es un fenómeno extraño para el oficial", sino que, indican que, "se ha convertido en un lugar simbólico" y "con entradas gratuitas o a veces con precios accesibles"
El teatro "off" e independiente tampoco es ajeno por fin de semana se presentan muchas obras independientes en la capital y se cuadruplican en la provincia, cifra superior a los circuitos alternativos de Nueva York y las grandes capitales europeas. La afluencia de público en estas áreas es menor, pero es mucha la cantidad de propuestas.

LA HUMILLACIÓN TAQUILLERA DE OTRAS ÉPOCAS A LA ACTUALIDAD

Hoy como mucho, un millón de personas por año se acercan al teatro "comercial" o "profesional"
Pero el teatro independiente a pesar de los altibajos en apariciones y desapariciones de sus espacios ha aumentado mucho con respecto a años anteriores.
Pululan en provincias en grandes ciudades y pequeñas poblaciones
Se han conformado en espacios y otros que se instalaron en salones comunales, bibliotecas, centros de jubilados y en diversos lugares a veces difícil de creer de que pueda desarrollar una actividad teatral....pero que sin embargo los hacen.... con...... y sin subsidios.